domingo, 20 de abril de 2014

Nuevos derechos humanos

Nuevos derechos humanos
Juan A. Cruz Parcero
 
El concepto de derechos humanos, como casi todas las ideas importantes, tiene una historia y está en continuo cambio. La visión contemporánea de los derechos humanos, contemplada a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y de los subsecuentes tratados internacionales, difiere de las concepciones tempranas, especialmente de la del siglo XVIII, en tres aspectos: los derechos humanos son actualmente más igualitarios, menos individualistas y más orientados al ámbito internacional.
Son más igualitarios, pues en los tratados y convenciones recientes se enfatiza tanto la igualdad ante la ley (formal), como la igualdad sustantiva (material). Anteriormente, especialmente en el siglo XVIII, a pesar de que se reconocían algunos derechos de igualdad, se aceptaba al mismo tiempo que esto era compatible con la exclusión de numerosos grupos por razones de raza, religión, sexo, posición social, etcétera. Las mujeres, por ejemplo, no fueron vistas como sujetos de derechos humanos hasta muy avanzado el siglo XX. En 1979 se promulgó la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, que aboga por derechos iguales y establece que los Estados deben tomar medidas apropiadas para garantizar a las mujeres el ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales en las esferas política, social, económica y cultural. Estas ideas permiten y justifican la adopción de medidas de acción afirmativa en beneficio de las mujeres como el establecimiento de cuotas en el ámbito laboral, educativo o político. Otro tanto podríamos decir sobre cuestiones relacionadas con la segregación racial.

Los derechos humanos son también menos individualistas. Sin dejar de proteger fundamentalmente al individuo, lo contemplan ahora como miembro de la familia, de la comunidad, y no como un individuo aislado como lo hacían las teorías iusnaturalistas del siglo XVIII o como lo concebía el liberalismo más radical. Los tratados internacionales en derechos humanos prohíben ahora el genocidio, protegen derechos de minorías o grupos vulnerables: protegen a niños, mujeres, grupos indígenas, discapacitados, etcétera.

Relacionado con estos dos primeros aspectos, podemos afirmar que los derechos humanos son ahora un entramado de exigencias conformado por derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, cosa que los hace precisamente más igualitaristas y menos individualistas.

Por último, los derechos humanos han dejado de pensarse como algo que concierne únicamente a los estados nacionales, su protección se ve ahora como algo que concierne también al ámbito internacional. Las primeras declaraciones de derechos —pensemos en la francesa (1789)— se limitaban al ámbito doméstico, en cambio ahora el ámbito de los derechos humanos es mundial y regional; su protección ya no concierne sólo a los Estados, ni su reconocimiento depende caprichosamente de ellos. Ciertamente hay limitantes para que los tratados en materia de derechos humanos vinculen a un Estado, pues dicha vinculación sigue dependiendo de la aceptación y firma de los mencionados tratados por parte de los Estados. Pero esto es algo que cada vez menos depende del capricho de los gobiernos. El derecho interno gradualmente se está ajustando al contenido de los tratados internacionales y se han establecido mecanismos de control internacional.

Esta nueva dimensión internacional de los derechos humanos incluso tiene una nueva faceta muy prometedora. Estos tratados internacionales que solían tener hasta hace poco una escasa o nula proyección hacia el derecho interno con pocas posibilidades de protección ante tribunales domésticos, han cambiado sustancialmente. Los individuos han pasado a ser sujetos de derecho internacional, rompiendo el monopolio de los Estados y de los organismos internacionales.

En mis próximas colaboraciones abordaré algunos temas concretos sobre cómo en nuestro país estos cambios en la concepción de los derechos humanos están repercutiendo en nuestros Derechos, comenzando por la misma Constitución, en la administración de justicia, en las políticas sociales e incluso la política en general. Estos cambios no son fáciles ni son queridos por todos. Estamos ante una transformación radical de nuestro sistema político-social que tiene defensores y detractores. Recientemente, la Suprema Corte de Justicia publicó la resolución de un controvertido fallo de septiembre del 2013, la contradicción de tesis 293/2011, donde sostiene que si la Constitución establece restricciones a los derechos humanos, éstas prevalecerán frente a los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Veremos por qué esta resolución es polémica.

 http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=212041

No hay comentarios.:

Publicar un comentario