sábado, 30 de noviembre de 2013

Mayor presupuesto a educación superior sí, pero no lo único

Mayor presupuesto a educación superior sí, pero no lo único

Opinión - Viernes, 29 de Noviembre de 2013 05:01







Roberto Escalante Semerena

La semana pasada se aprobó el Proyecto de Presupuesto de Egreso de la Federación (PPEF) para el ejercicio fiscal 2014. En lo que respecta a educación, por distribución funcional, el presupuesto aumento 6.7 por ciento, en términos reales, en tanto el presupuesto de la SEP aumentó en 7.3 por ciento.


En lo que respecta a la educación superior y de posgrado está presenta una variación real de 7 por ciento, pasando de 103 mil 324.6 millones de pesos a 115 mil 93.9 millones. Sin embargo a pesar de este crecimiento, como señala el reporte de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior), la gran mayoría de las instituciones federales de educación superior tienen un presupuesto inferior a los requerimientos de operación para el año siguiente. Esto de suyo representa un problema pues, aunado al poco interés que algunos de los alumnos tienen por estudiar en algunas de las instituciones federales de educación superior, pero si en universidades como la UAM, IPN o UNAM, demanda incapaz de ser cubierta, el tener presupuestos inferiores a los de sus requerimientos de operación imposibilita, a aquellas instituciones, a ampliar la matrícula o bien a mejorar los planes y programas para que, con ello, esas universidades sean una opción viable de estudio.


En lo que respecta a los subsidios federales para organismos descentralizados estatales- entre las que se encuentran las universidades públicas estatales- todos tuvieron una variación positiva, lo cual es una buena noticia para dichas instituciones. Sin embargo, nuevamente el problema en algunos entidades federativas es el poco interés que los estudiantes, que han culminado la educación media superior, tienen en dichas entidades educativas.


Si bien es una buena noticia el aumento del presupuesto en algunas instituciones de educación superior, los retos son aún mayores. Por ejemplo, cierto es que el nivel de cobertura en educación superior ha ido incrementándose en las últimas décadas. En 2005, 16 por ciento de los mexicanos, entre 24 y 35 años de edad, poseían un grado universitario (porcentaje por encima de muchos países en América Latina). Sin embargo, es esta misma población con educación terciaria a quien le es más difícil colocarse en el mercado laboral. Es decir, el mercado interno no está absorbiendo dicho capital humano calificado, de ahí el famoso problema de la fuga de cerebros.



De tal suerte es imperioso ligar este capital humano calificado con la innovación científica y tecnológica, en la cual también se ha elevado el presupuesto con miras a alcanzar la tan ya conocida meta del 1 por ciento del PIB, en algunos años. A su vez, esta innovación tecnológica debe hacer eco en el sistema productivo y económico, así como en el social, sin embargo, esto se ve aún muy lejano, o mejor dicho, la ruta a seguir no es del todo clara.



Así, el aumento de presupuesto en educación superior es necesario más no suficiente para impulsar el crecimiento y desarrollo económico, el cual debe ser una de las metas de todo sistema de educación, superior sin importar su campo de estudio. Para que la formación de capital humano calificado tenga eco en la sociedad, como ya se ha mencionado, debe haber crecimiento económico, el cual absorba dicho capital, ligado a la innovación tecnológica.



De lo contrario lo único que se creará es un sistema pervertido en el cual la Universidad representará un espacio de “terapia ocupacional” para jóvenes cuyas aspiraciones y expectativas de vida no cambiarán respecto a tener un título universitario o no, es decir, de no tomar en cuenta los puntos ya señalados ahora se creará, desafortunadamente, un grupo de “ninis calificados”. Por último, un dato que también preocupa es la disminución real de 35 por ciento, en la clasificación funcional del PPEF, de la Recreación, Cultura y Otras manifestaciones Sociales, el cual no sólo afecta a la población con educación terciaria sino a toda la población en general y en un contexto en el cual el tejido social de México está sumamente fracturado. Las actividades culturales pueden ser una alternativa completaría (aunado al crecimiento económico) para resarcir dicho tejido social. De tal suerte gastar en educación superior es necesario más no suficiente.



México, sin duda, necesita más jóvenes estudiando en las universidades y, para lograrlo, se necesitan recursos. Pero, también es cierto, que hay que invertir para que esos jóvenes puedan servir a la sociedad con lo que aprendieron en donde estudiaron. Mayor presupuesto a la educación pero crecimiento del PIB menor al 5 por ciento, no sirve. Se desperdician recursos y frustra a jóvenes.

 http://www.elfinanciero.com.mx/component/content/article/40-opinion/43815-mayor-presupuesto-a-educacion-superior-si-pero-no-lo-unico.html

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