sábado, 30 de noviembre de 2013

Los objetivos de educación deben dirigirse hacia la cultura de la lectura

Los objetivos de educación deben dirigirse hacia la cultura de la lectura

POR: NewsWeek



Este año la Unesco realizó el estudio de Hábitos de lectura, en el marco del Día Internacional del Libro, sobre los países más leídos en el mundo. Muy lamentablemente, México resultó en el lugar 107 de los 108 países encuestados en hábitos de lectura. Resulta vergonzoso y verdaderamente preocupante que nos encontremos en esta situación a nivel mundial, especialmente si se considera que existe una enorme cantidad de dinero que se invierte año con año en el sector educativo, y dentro de este, a los programas de promoción de la lectura, como el Plan Nacional de Lectura, al que se le habría de dar mayor importancia de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo de Enrique Peña Nieto. La realidad es que no se le dio más importancia de lo que se le ha dado en el pasado, y la construcción de bibliotecas y demás infraestructura para el fomento a la lectura solo generan publicidad y popularidad inmediata al presidente, pero una cosa bien diferente es destinarles el presupuesto y esfuerzo adecuados a su seguimiento y verdadero aprovechamiento.

La historia de las bibliotecas y el acervo bibliográfico que adquiere el gobierno para cada una de sus variantes (bibliotecas escolares, municipales, federales, universitarias, etcétera) ha ido en picada. Y pareciera que cada año resultamos peor en las encuestas internacionales. Existe una gran diferencia, por ejemplo, entre la cantidad de bibliotecas en los registros nacionales, y las que en realidad están en funcionamiento, así como el número de bibliotecas y el paupérrimo acervo que contiene cada una. De acuerdo con el Conaculta y su Encuesta Nacional de Lectura, contamos apenas con unas 13 000 bibliotecas a nivel nacional en 2013, mientras que en 2007 contábamos con alrededor de 12 000. Es decir, desde hace seis años, durante los cuales la población aumentó en aproximadamente 10 millones de personas, el número de bibliotecas aumentó una milésima parte: Por los 10 millones de habitantes desde 2007, se establecieron 0.0001 bibliotecas.

No es de extrañarse, entonces, que comparándonos a nivel internacional esto resulte aún más evidente, dado que en países como Corea del Sur se cuenta con aproximadamente la misma cantidad de bibliotecas que en México, en un país con menos de la mitad de nuestros habitantes. Otro dato notable es que la biblioteca más grande de Corea del Sur, la Biblioteca Nacional de Corea, cuenta con alrededor de 9.18 millones de volúmenes, mientras que la biblioteca más grande en México, la Biblioteca Nacional, posee tan solo 1.25 millones de volúmenes.

De acuerdo con la encuesta de la Unesco, solo el 2 por ciento de la población mexicana tiene el real hábito de la lectura. En contraste, la Encuesta Nacional de Lectura señala que el 41 por ciento de los mexicanos dedican su tiempo libre a ver televisión, mientras que el 40 por ciento de la población nunca ha entrado a una biblioteca en su vida. El hecho, entonces, de que nos encontremos en el penúltimo lugar a nivel internacional en cuanto a hábitos de lectura se refiere, solo denota que aún hay un extenso camino por recorrer para el país, y al parecer, cada vez se complica más: en el Día Internacional del Libro de este año, los senadores señalaron que los índices de lectura disminuyeron de un 54.6 por ciento en 2006, a un 40 por ciento en 2012.

Resulta apremiante que en México se haga una transformación total para mejorar los índices de lectura y la calidad del contenido que se lee, dado que se sigue tratando a la lectura como una parte de la educación, y no como parte esencial de la cultura. Por tanto, los niños leen datos e información de los libros de texto gratuito, pero no tienen un hábito real de lectura fuera del salón de clases. En promedio, los mexicanos leen alrededor de 2.9 libros al año y aún más vergonzoso es el dato que indica que los maestros de educación básica están por debajo de esa media, leyendo solo un promedio de 2.08 libros cada año. Todas estas son cifras preocupantes por sí solas, pero si se contrastan con uno de los países más lectores en el mundo, Alemania, en donde se leen un promedio de 12 libros por año, y a esto aunamos el hecho de que el contenido que leemos es mediocre, limitado y muy poco útil para reforzar la cultura, nos encontramos con muchos retos urgentes por vencer. Retos que no competen a la cantidad de presupuesto designado para el sector educativo, que es más alto que el promedio de los países de la OCDE, sino retos para replantear absolutamente toda la distribución y el aprovechamiento del presupuesto en nuevos ejes que hagan de México un país lector, no solo un país alfabeta. Como señaló el escritor mexicano, David Toscana, en su ensayo “The Country that stopped reading” para The New York Times (http://www.nytimes.com/2013/03/06/opinion/the-country-that-stopped-reading.html), “la máquina educativa (mexicana) no necesita afinar y ajustar detalles; necesita un completo cambio de dirección. Necesita hacer que los alumnos lean, lean y lean”.


El malgasto del sistema educativo mexicano: http://youtu.be/zpe4pS_D6EQ 

Cifras de educación en México: http://youtu.be/wrVkW0Lx2Ek 

The New York Times: Los maestros mexicanos reaccionan a la reforma educativa de Peña Nieto: http://www.nytimes.com/2013/08/25/world/americas/fighting-education-overhaul-thousands-of-teachers-disrupt-mexico-city.html?_r=0 

The Washington Post: Niños mexicanos cruzan la frontera en busca de mejor educación: http://articles.washingtonpost.com/2013-09-20/local/42250483_1_palomas-children-u-s-border-armed-u-s 

El País, (2007): Los maestros en el sistema educativo finlandés, ejemplo internacional: http://elpais.com/diario/2007/02/14/sociedad/1171407607_850215.html


  http://www.newsweek.mx/index.php/articulo/7056#.Uppwsczh8b8Los

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